miércoles, 24 de agosto de 2016
domingo, 7 de agosto de 2016
Incompatibilidad del Socialismo con diversos partidos políticos
Bitácora Marxista-Leninista
martes, 19 de julio de 2016
Una vez más sobre la incompatibilidad del socialismo con varios partidos políticos
«En sus ataques contra el Estado de la dictadura del proletariado, como el tipo de democracia más elevada, se ha concentrado sobre todo en el rol de liderazgo e indivisible del partido comunista. Los revisionistas ven la extinción de este rol y la implementación del sistema burgués de varios partidos en el socialismo como un condicionante para el desarrollo de la democracia, como su más alta expresión. Pero es sabido que el número de partidos nunca ha sido ni puede ser el punto de referencia de si existe democracia. Ni la existencia de muchos partidos, ni la existencia de un solo partido, determina el carácter democrático de un orden social. Hay países capitalistas, burgueses y revisionistas donde existen muchos partidos, y existen otros países como estos donde solo existe un solo partido, y sin embargo el orden sigue siendo antidemocrático en su esencia. El camarada Enver Hoxha comenta que:
«Es superfluo pararse a probar que la participación el poder estatal de varios partidos burgueses, capitalistas, revisionistas y fascistas como sucede en países capitalistas como Estados Unidos y otros, no hace que sus sociedades reaccionarias se transformen en progresistas. Por el contrario, bajo el imperialismo, la democracia se torna a reacción. La sociedad que defiende el orden de explotación y que se apoya en este orden no es una sociedad progresista, ni democrática. Del mismo modo, cuando el poder del Estado está en manos de un solo partido, que no persigue una línea marxista-leninista, que no es el partido del proletariado, nunca podrá dar lugar a la construcción del socialismo. No importa que el partido se denomine así mismo «marxista» o «marxista-leninista». (Enver Hoxha; La democracia proletaria es la genuina democracia, 1978)
En el socialismo, en su período inicial, pueden existir varios partidos políticos. La existencia de estos partidos en este periodo está condicionada por las circunstancias históricas, en las cuales se producen en la transición al socialismo en cualquier país como el hecho de que en este periodo todavía existe la clases explotadoras, el campesinado individual y el estrato de la vieja intelectualidad, que persiguen sus intereses individuales. Debe señalarse que, incluso en estas condiciones el rol principal en el Estado y la sociedad sólo pertenece a un partido el partido comunista de la clase obrera. Sin embargo, si la existencia de estos diversos partidos en este período es inevitable, la sanción no puede justificarse en el último período del socialismo, donde se liquidan las clases explotadoras, la colectivización socialista de la agricultura se lleva a cabo, se forma la nueva intelectualidad, la comunidad de los intereses fundamentales entre la clase obrera y el campesinado cooperativista así como la intelectualidad popular es creada, siendo ya características de la nueva sociedad socialista. En estas condiciones no hay bases socio-económicas objetivas de la existencia de otros partidos políticos.
Acorde a los revisionistas italianos:
«Incluso después de la destrucción de la base económica de la sociedad y la liquidación de su división en clases antagónicas, diferentes intereses seguirán existiendo, tendencias y tradiciones ideológicas, políticas, culturales y religiosas aún conservaran su valor. Con esto se explica la posibilidad de la existencia y el funcionamiento de varios partidos y su reemplazamiento de unos a otros en el gobierno del Estado, incluso en las condiciones del socialista y la renegación democrática de la sociedad». (Problemas de la paz y el socialismo, No. 3, 1979)
¿Pero cuáles son estos intereses diferentes que seguirán existiendo incluso después de la liquidación de las clases antagónicas? Si con esto se está refiriendo a los intereses de las clases trabajadoras y sus extractos, se expresan y son defendidos por el Partido Comunista y por lo tanto no existe la necesidad de otros partidos. En estas condiciones, los otros partidos pueden expresar y defender sólo los intereses de las clases explotadoras derrocados o de los otros enemigos del socialismo, ya que se sabe que los partidos políticos son partido de clase, trabajan para lograr los objetivos de ciertas clases, dirigen su lucha por el poder. Pero, ¿qué tendencias y traiciones preservarán su valor en el socialismo? Si son las tendencias y tradiciones democráticas y progresistas, están muy bien expresadas y defendidas por el Partido Comunista. Entonces, ¿acaso debemos sancionar la ideología y tendencias políticas antimarxista y antisocialistas, las tradiciones culturales reaccionarias y burguesas, e incluso las tendencias y tradiciones del oscurantismo religioso? Esto es precisamente lo que los revisionistas modernos desearían, socavar y perturbar la verdadera sociedad socialista».
jueves, 4 de agosto de 2016
Las Trece Rosas
Las trece rosas: "Que sus nombres no se borren de la historia”
Fue uno de los episodios más crueles de la represión franquista. El 5 de agosto de 1939, trece mujeres, la mitad menores, fueron ejecutadas ante las tapias del cementerio del Este, en Madrid. Su historia forma y formara para siempre parte de la historia de España y su lucha por la libertad, tanto en la memoria como pueblo, como en forma de libros, documentales e incluso películas
En ese Madrid que había perdido la esperanza de luchar, traicionado y rendido a sus asaltantes, todavía quedaban personas con ganas de luchar de seguir siendo persona libres, a pesar de que el día a día estaba repleto de delaciones, de procesos de depuración en la administración, en las universidades, en las empresas, había espías infiltrados, delatores por todos lados, detenciones y ejecuciones sumarias. ,^Pronto comienzan los los primeros fusilamientos de mujeres.
Se ha dicho casi todo sobre el acto de crueldad suprema de que supuso el asesinato de las trece rosas. Fueron asesinadas, como tantos otros luchadores republicanos junto a las tapias del cementerio del Este de Madrid, no fue un hecho aislado aunque haya tenido más repercusión por la edad de estas jóvenes inocentes, muchas de ellas menores de edad, pero desgraciadamente son muchas las tapias de los cementerios de la geografía española que se repartieron las balas con los republicanos y sus cimientos empaparon la sangre de los luchadores de la libertad.
Nunca debemos olvidar sus nombres, ni nuestra memoria debe olvidar lo que supuso aquella criminal dictadura y el lastre que nos dejo en forma de monarquía, lastre del cual debemos desprendernos para honrar la memoria de todos aquellos que lucharon por una España de personas libres, por ellas y por nosotros, es la mejor manera de honrar su memoria.
Los nombres de las 13 Rosas
• Carmen Barrero Aguero (20 años, modista). Trabajaba desde los 12 años, tras la muerte de su padre, para ayudar a mantener a su familia, que contaba con 8 hermanos más, 4 menores que ella. Militante del PCE, tras la guerra, fue la responsable femenina del partido en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
• Martina Barroso García (24 años, modista). Al acabar la guerra empezó a participar en la organización de las JSU de Chamartín. Iba al abandonado frente de la Ciudad Universitaria a buscar armas y municiones (lo que estaba prohibido). Se conservan algunas de las cartas originales que escribió a su novio y a su familia desde la prisión.
• Blanca Brisac Vázquez (29 años, pianista). La mayor de las trece. Tenía un hijo. No era militante de ningún partido, es más era católica y votante de. Fue detenida por relacionarse con un músico perteneciente al Partido Comunista. Escribió una carta a su hijo la madrugada del 5 de agosto de 1939, que le fue entregada por su familia (todos de derechas) 16 años después. La carta aún se conserva y es esta:
En estos últimos momentos tu madre piensa en ti. Sólo pienso en mi niñito de mi corazón que es un hombre, un hombrecito, y sabrá ser todo lo digno que fueron sus padres. Perdóname, hijo mío, si alguna vez he obrado mal contigo. Olvídalo hijo, no me recuerdes así, y ya sabes que bien pesarosa estoy.
Voy a morir con la cabeza alta. Sólo por ser buena: tú mejor que nadie lo sabes, Quique mío.
Sólo te pido que seas muy bueno, muy bueno siempre. Que quieras a todos y que no guardes nunca rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas buenas no guardan rencor y tú tienes que ser un hombre bueno, trabajador. Sigue el ejemplo de tu papachín. ¿Verdad, hijo, que en mi última hora me lo prometes? Quédate con mi adorada Cuca y sé siempre para ella y mis hermanas un hijo. El día de mañana, vela por ellas cuando sean viejitas. Hazte el deber de velar por ellas cuando seas un hombre. No te digo más. Tu padre y yo vamos a la muerte orgullosos. No sé si tu padre habrá confesado y comulgado, pues no le veré hasta mi presencia ante el piquete. Yo sí lo he hecho.
Enrique, que no se te borre nunca el recuerdo de tus padres. Que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la enseñaron a mí. Te seguiría escribiendo hasta el mismo momento, pero tengo que despedirme de todos. Hijo, hijo, hasta la eternidad. Recibe después de una infinidad de besos el beso eterno de tu madre.
• Pilar Bueno Ibáñez (27 años, modista). Al iniciarse la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente). Fue nombrada secretaria de organización del radio Norte. Al acabar la guerra se encargó de la reorganización del PCE en ocho sectores de Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
• Julia Conesa Conesa (19 años, modista). Nacida en Oviedo. Vivía en Madrid con su madre y sus dos hermanas. Una de ellas murió de pena (por la muerte de su novio en las guerrillas) estando ella detenida. Se afilió a las JSU por las instalaciones deportivas que presentaban a finales de 1937 donde se ocupó de la monitorización de estas. Pronto se empleó como cobradora de tranvías, ya que su familia necesitaba dinero, y dejó el contacto con las JSU. Fue detenida en mayo de 1939 siendo denunciada por un compañero de su "novio". La detuvieron cosiendo en su casa, entre los motivos de la acusación era que Julia que había sido "cobradora de tranvías durante la dominación marxista". Julia Conesa también escribió una carta a su madre:
"Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija que ya jamás te podrá besar ni abrazar... Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la historia".
• Adelina García Casillas (19 años). Militante de las JSU. Hija de un guardia civil viudo. Le mandaron una carta a su casa afirmando que sólo querían hacerle un interrogatorio rutinario. Se presentó de manera voluntaria, pero no regresó a su casa. Ingresó en prisión el 18 de mayo de 1939.
• Elena Gil Olaya (20 años). Ingresó en las JSU en 1937. Al acabar la guerra comenzó a trabajar en el grupo de Chamartín.
• Virtudes González García (18 años, modista). Amiga de María del Carmen Cuesta (15 años, perteneciente a las JSU y superviviente de la prisión de Ventas). En 1936 se afilió a las JSU, donde conoció a Vicente Ollero, que terminó siendo su novio. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo tortura.
• Virtudes González García (18 años, modista). Amiga de María del Carmen Cuesta (15 años, perteneciente a las JSU y superviviente de la prisión de Ventas). En 1936 se afilió a las JSU, donde conoció a Vicente Ollero, que terminó siendo su novio. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo tortura.
• Ana López Gallego (21 años, modista). Militante de las JSU. Fue secretaria del radio de Chamartín durante la Guerra. Su novio, que también era comunista, le propuso irse a Francia, pero ella decidió quedarse con sus tres hermanos menores en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo, pero no fue llevada a la cárcel de Ventas hasta el 6 de junio. Se cuenta que no murió en la primera descarga y que preguntó "¿Es que a mí no me matan?".
• Joaquina López Laffite (23 años). En septiembre de 1936 se afilió a las JSU. Se le encomendó la secretaría femenina del Comité Provincial clandestino. Fue denunciada por Severino Rodríguez (número dos en las JSU). La detuvieron el 18 de abril de 1939 en su casa, junto a sus hermanos. La llevaron a un chalet. La acusaron de ser comunista, pero ignoraban el cargo que ostentaba. Joaquina reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. No fue conducida a Ventas hasta el 3 de junio, a pesar de ser de las primeras detenidas.
• Dionisia Manzanero Salas (20 años, modista). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Al acabar la guerra fue el enlace entre los dirigentes comunistas en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
• Victoria Muñoz García (18 años). Se afilió con 15 años a las JSU. Pertenecía al grupo de Chamartín. Era la hermana de Gregorio Muñoz, responsable militar del grupo del sector de Chamartin de la Rosa. Llegó a Ventas el 6 de junio de 1939.
• Luisa Rodriguez de la Fuente (18 años, sastra). Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. Le propusieron crear un grupo, pero no había convencido aun a nadie más que a su primo cuando la detuvieron. Reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en la prisión.
El cinco de febrero de 1939 , 13 mujeres y 43 hombres fueron asesinado ante las tapias del cementerio del Este. Los testimonios de algunas compañeras de presidio así lo recuerdan:
"Yo estaba asomada a la ventana de la celda y las vi salir. Pasaban repartidores de leche con sus carros y la Guardia Civil los apartaba. Las presas iban de dos en dos y tres guardias escoltaban a cada pareja, parecían tranquilas.
"Algunas permanecimos arrodilladas desde que se las llevaron, durante un tiempo que me parecieron horas, sin que nadie dijera nada. Hasta que María Teresa Igual, la funcionaria que las acompañó, se presentó para decirnos que habían muerto muy serenas y que una de ellas, Anita, no había fallecido con la primera descarga y gritó a sus verdugos: '¿es que a mí no me matan."
Hasta que María Teresa Igual, la funcionaria que las acompañó, se presentó para decirnos que habían muerto muy serenas y que una de ellas, Anita, no había fallecido con la primera descarga y gritó a sus verdugos: '¿es que a mí no me matan?" ."Si fue terrible perderlas, verlas salir, tener que soportarlo con aquella impotencia, más lo fue ver la sangre fría de Teresa Igual relatando cómo habían caído. Entre las cosas que nos dijo, fue que las chicas iban muy ilusionadas porque pensaban que iban a verse con los hombres [con sus novios y maridos, también condenados] antes de ser ejecutadas, pero se encontraron que ya habían sido fusilados".
Murieron gritando: «¡Viva la República!».
Paco Arenas
Fuente: España por la República




















